sábado, 10 de septiembre de 2011

EL "REFUGIADO CLIMÁTICO", FRACASO DIPLOMÁTICO ANTE EL CALENTAMIENTO GLOBAL

Madrid, 10 Sep. (LÍDER / EFE).- Que la Organización de Naciones Unidas gestione ya el reconocimiento de la figura de refugiado climático para los países más vulnerables ante las consecuencias del calentamiento global, no es más que el fracaso evidente de las políticas encaminadas a su reversión.

Países como la República de Kiribati o Tuvalu, atolones que apenas se levantan en el Pacífico oriental, tienen los días contados si se cumplen las previsiones de aumento del nivel del mar del IPCC, que en su cuarta y más reciente publicación apunta una subida de entre 18 y 59 centímetros antes de 2099.
El físico Ernesto Rodríguez Camino, jefe del Área de Evaluación y modelización del clima de la Agencia Española de Meteorología (Aemet) es miembro del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático (IPCC) del Programa de las Naciones Unidas (PNUMA), que el próximo mes de diciembre presenta su quinto documento en Durban, Sudáfrica.
"El tiempo de duda razonable se ha acabado, ahora hay que actuar. Es el tiempo de los políticos", ha dicho a EFEverde Rodríguez Camino, sobre los evidentes impactos del cambio climático: calentamiento global, aumento del nivel del mar, cambios en los ecosistemas, acidificación del océano, estrés hídrico, inseguridad alimentaria y riesgos para la salud humana asociados a inundaciones y sequías.
"El planeta se arriesga a una catástrofe en biodiversidad. En algunas zonas del planeta, ya bajo un estrés muy grande, no va a quedar margen para la vida", ha acotado el meteorólogo, consciente de las grandes migraciones que va a provocar el cambio del clima.
Ya se sabe que hay países que van a desaparecer, ha reconocido Rodríguez Camino, al tanto de la figura del refugiado climático que el propio secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, ha defendido esta semana durante su viaje a Australia.
Según el experto, en el seno de las Naciones Unidas se gestionan acuerdos para prever un traslado masivo de la población en riesgo y aunque el proceso esté en fases preliminares, "es una realidad que hay que atender si no se vislumbran cambios", ha dicho.
"Un siglo en términos de tiempo geológico está a la vuelta de la esquina y son temas de los que habrá que ocuparse si no hay compromisos contra el cambio", ha declarado sobre la imparable trayectoria del clima.
"Alterar el nivel del mar significa cambiar las líneas de costa, desplazar población. Hay grandes deltas en África y Asia que pueden notar grandemente la subida del nivel del mar", ha añadido.
Sobre el trabajo del IPCC, ha insistido en que son estudios de atribución en los que se establecen las causas de los cambios que estamos experimentando en el planeta, relacionados directamente con la industrialización de la sociedad, desde los años 50 del siglo pasado.
Desde el primer documento, presentado en 1990, se ha establecido que la causa principal del cambio climático son las emisiones resultantes de quemar combustibles fósiles, hasta el punto de alcanzar el 90 por ciento de fiabilidad.
En los estudios se añaden pronósticos de adaptación al cambio del sistema socio-económico y del entorno natural y propone opciones de mitigación a las que no se han prestado muchos oídos, a la luz del imparable aumento de las emisiones de CO2 en todo el mundo.
Las predicciones del clima que se proyectan para el futuro son "evoluciones condicionadas a los cambios que se adopten en la sociedad", ha explicado Ernesto Rodríguez.
"La principal recomendación es dejar de emitir, que es mucho más fácil y menos costoso que adaptarse al cambio", ha asegurado.
"Está claro que el sistema responde ante una perturbación como cualquier sistema físico. Nosotros lo perturbamos y reacciona. Hemos roto un equilibrio que se ha mantenido durante millones de años. Este modelo no es sostenible".
Kiribati es un archipiélago compuesto por 33 atolones y una isla volcánica, poblado por unas 105.000 personas y Tuvalu, antes islas Ellice, cuenta con cuatro arrecifes de coral y 5 atolones en un área total de 25,44 km² en los que viven 11.810 personas. Los dos son países miembros de las Naciones Unidas.

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