viernes, 26 de octubre de 2012

Varios enfrentamientos hacen peligrar la frágil tregua en Siria

Damasco, 26 Oct. (LÍDER / AFP).- La tregua de cuatro días propuesta a partir de este viernes por el mediador Lajdar Brahimi en la guerra civil siria con motivo de una fiesta musulmana fue quebrada en varias regiones, aunque la violencia disminuyó, constató la ONG opositora Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).


"La tregua se rompió en pedazos en varias regiones de Siria pero a pesar de todo hubo menos violencia y menos víctimas que de costumbre", declaró a la AFP el director del OSDH, Rami Abdel Rahman.

A nivel nacional, la mañana estuvo en calma después de una noche de violencia, y los rebeldes y el ejército parecían respetar su compromiso de cesar hostilidades atendiendo un llamado del emisario internacional, Lajdar Brahimi.

Pero alrededor de las 10h30 locales (07h30 GMT) comenzaron enfrentamientos en torno a la base militar de Wadi Deif, en la periferia de la ciudad de Maaret al Numan (noroeste), según el OSDH. El Ejército bombardeó el poblado vecino de Deir Sharqui, siempre según el OSDH.

"Se trató de la primera violación de la tregua" afirmó Rahman, precisando a la AFP que entre los combatientes rebeldes figuraban miembros del Frente Islamista al Nosra, que ha reivindicado numerosos atentados en Siria y que rechazó categóricamente la tregua. Al menos cinco personas habían muerto en el país: tres en Harasta y una en Erbin, en el gran suburbio de Damasco. 

Otra persona murió en Jaldiyé, uno de los barrios rebeldes asediados de Homs (centro), según la misma fuente. La ONG indicó que hubo combates en Asali, barrio del sur de Damasco y en Sayeda Zeinab, en la periferia de la capital. También hubo enfrentamientos en Tall Kalaj, cerca de la frontera con el Líbano.

El jueves, el Ejército y la rebelión habían aceptado observar una tregua a partir de este viernes y durante los cuatro días del Aid al Adha, la fiesta musulmana del sacrificio, un cese del fuego negociado difícilmente por Brahimi. El 12 de abril, una primera tregua negociada por Kofi Annan, predecesor de Brahimi como negociador, había fracasado totalmente en pocas horas, aún cuando los combates habían disminuido en intensidad.

La televisión estatal mostró el viernes al presidente Bashar al Asad orando en una mezquita de Damasco, sonriente y relajado, en momentos que enfrenta una revuelta popular convertida en conflicto armado que ya ha dejado más de 35.000 muertos desde marzo de 2011, según el OSDH. Aprovechando la calma, militantes hostiles al régimen manifestaron después de la oración de la madrugada en Damasco y en todo el país.

Según el OSDH hubo mítines en Raqa, en el noreste, donde las fuerzas de seguridad lanzaron granadas lacrimógenas, y en la provincia de Deraa (sur), en particular en Injel, donde tres personas resultaron heridas por balas. Según militantes, también hubo manifestaciones en Damasco y en su periferia, en Alepo (norte) y su región, en Deir Ezzor (este) y en la provincia de Idlib (noroeste), donde los manifestantes gritaron consignas tales como "Traidor, cobarde, has destruido a Siria", dirigidas a Asad.

Contactado por teléfono en Turquía, el general Mustafá al Cheij, jefe de la Comandancia Militar Superior del Ejército Sirio Libre (ESL), principal fuerza de oposición armada, dio cuenta de disparos contra los manifestantes en varias regiones. "Impedir las manifestaciones disparando es una violación de la tregua. Pero damos prueba de mayor moderación que el régimen pues por el momento queremos darle una oportunidad a la tregua", declaró a la AFP.

El jueves en la noche, el ejército anunció suspender sus operaciones militares para el Aid, pero advirtió que replicaría "si grupos terroristas siguen disparando contra los civiles y las fuerzas gubernamentales (...) o utilizando coches bomba y bombas". De su lado, los insurgentes se comprometieron a suspender sus operaciones "si el ejército sirio hace otro tanto".

Teniendo en cuenta la "desconfianza" de los dos campos, la ONU declaró el jueves esperar "de todo corazón" que la tregua se mantenga, indicó un portavoz, reconociendo "no estar seguro" que esto pueda ser posible. En el plano diplomático, EEUU consideró "ridículas" las acusaciones de Rusia según las cuales Washington coordinaría la entrega de armas a los rebeldes, pero reconoció sin embargo y de manera ambigua que había un "trabajo de coordinación" con los países que proporcionan armas a la oposición.

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